martes, 3 de octubre de 2023

La Gracia de Dios

Desde el principio de los tiempos la gracia ha sido un tema constante, pero antes debemos saber que la gracia es un regalo de Dios para todo aquel que cree en Jesucristo. Por lo tanto, al igual que la Fe, solo mediante ella seremos salvos. "Pues la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo" (Juan 1:17). La palabra traducida como"gracia" en el Nuevo Testamento proviene de la palabra griega «Charis», que significa "favor o bondad"en especial si esta ha sido ganada sin merecerla. Otra forma de describir «La Gracia», es que Dios escoge bendecirnos en lugar de maldecirnos, mediante la fe en el sacrificio de Cristo en la Cruz.

Todos podemos extender la gracia a los demás, pero cuando la palabra gracia se usa en relación a Dios adquiere otro significado diferente, es decir, que la gracia es que Dios nos escoge para bendecirnos en lugar de maldecirnos, a pesar de que nuestro pecado lo merece. Esta es su bondad para con nosotros.

El primer ejemplo de gracia lo encontramos en el Antigua Testamento Génesis 3:21 "Dios el SEÑOR hizo ropa de pieles para el hombre y su mujer, y los vistió". Él podría haberlos matado en ese momento por su desobediencia, pero en lugar de destruirlos, Dios escogió establecer un camino para que ellos estuvieran bien con Él. Este modelo de gracia continuó por todo el Antiguo Testamento. 

Otro ejemplo de gracia lo podemos ver en Oseas 14:4…"Yo corregiré su rebeldía y los amaré de pura gracia, porque mi ira contra ellos se ha calmado" El profeta Oseas presenta su última exhortación a su pueblo para que abandonen su iniquidad y se vuelvan a Dios y ellos hacen un voto con relación a tres pecados: Osea 5:13; Osea 7:11 Haber esperado ayuda de asiria, haber confiado en los caballos y carros de Egipto y Osea 13:3 haber persistido en el pecado de idolatría, Dios responde a sus oraciones de arrepentimiento y le extiende su gracia.

Tambien Dios instituyó sacrificios de sangre como una forma para expiar los pecados del hombre, pero no fue la sangre de estos sacrificios que limpió estos pecados; fue la gracia de Dios que limpio a aquellos que confiaron en Él (Hebreos 10:4; Génesis 15:6). Dios escogió establecer un camino para que ellos estuvieran bien con Él, siendo esto la sombra del sacrificio de Jesús en la Cruz por nuestros pecados y la máxima revelación de la Gracia Divina (Jn 1:14, 17).

"La Gracia de Dios no tiene límites y concede salvación para todos los que se acercan a Dios por medio de Jesucristo"

"Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios"( Efe 2:8)

¿Cuál es la Diferencia entre la Ley y la Gracia? La diferencia más relevante entre la Ley y la Gracia, es que La Ley era por obras, mientras la Gracia es por fe. Durante los tiempos de la Ley, el Pueblo de Israel estaba obligado a guardar toda la Ley que Dios dio a Moisés, más con la venida de Jesucristo, Dios extendió su gracia para todo aquel que creyera en aquel a quien había enviado como propiciación por nuestros pecados.

Colaboracion especial:  Pr. Marcelg Jimenez - Iglesia Ancla de Vida Cabudare - Venezuela    Adm. Hno. Douglas G. Guanipa                                                                                                     

domingo, 1 de octubre de 2023

AMOR.

                                                                                

Solo los que son humildes pueden mostrar amor. No me estoy refiriendo a esa clase de amor mundano que es una falsificación y está enfocado en objetos. Esa es la razón por la que muchos matrimonios no perduran. El amor mundano es solo una emoción y cuando la emoción desaparece la relación también desaparece. Esa clase de amor solo busca recibir y no dar.

El amor bíblico no es eso. No es una emoción; es un acto de servicio y sacrificio. No es una actitud; es una acción. El amor siempre hace algo. Cada palabra que se emplea en 1 Corintios 13:4-7 para describir que el amor es un verbo nos enseña que el amor es un acto de servicio que fluye de un corazón de humilde.

El amor bíblico satisface las necesidades de las personas. Jesús dice en Lucas 10:27: “Amarás… a tu prójimo como a ti mismo”. Un doctor de la ley (fariseo ) respondió: “¿Y quién es mi prójimo?” (v. 29). Jesús respondió con la parábola del buen samaritano (vv. 30-35). El samaritano iba pasando a lo largo de un camino, y se encontró de pronto con un hombre al que habían golpeado y robado. Él ayudó a aquel hombre y le atendió en sus necesidades. ¿Quién es su prójimo? Todo aquel que tenga una necesidad que usted puede satisfacer. ¿A quién tienen que amar? A todo aquel que tenga una necesidad. ¿Cómo tiene que amarle? Atendiendo a sus necesidades, aun cuando no se sienta emocionalmente vinculado o atraído hacia esa persona.

Una ilustración clásica de la humildad del amor, la encontramos en Juan 13. Jesús y sus discípulos iban a cenar juntos. Los discípulos estaban discutiendo acerca de cuál de ellos era el mayor (Lc. 22:24). En aquellos días, las personas comían en una posición reclinada, lo que quiere decir que la cabeza de una persona solía estar a unos veinte centímetros de los pies del otro comensal. Era una cortesía común lavar los pies de los participantes antes de disponerse a comer. Pero no había ningún criado disponible para lavar los pies de los discípulos. Y ninguno de los discípulos estaba dispuesto a prestar ese servicio porque habían estado discutiendo quién de ellos era el más importante. De modo que Jesús se quitó su túnica, se puso una toalla alrededor de la cintura y les lavó los pies (Jn. 13:4-5). Les dio una lección inolvidable. Cuando terminó, les dijo: “Ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” (v. 15). En efecto, les estaba diciendo: “Como yo os he amado, que también os améis unos a otros” (v. 34). ¿Cómo demostró Él su amor por ellos? No por una vinculación emocional. Probablemente, lo único que sentía en ese momento era disgusto debido al egoísmo y el orgullo de los discípulos. Les mostró su amor atendiendo a sus necesidades. De la misma manera, nosotros estamos llamados a satisfacer las necesidades de otros.

Debiéramos satisfacer las necesidades de otras personas espontánea y voluntariamente. Nuestro amor debiera ser el reflejo de un corazón humilde. Esa clase de corazón siempre se expresa a sí mismo. Recibí una carta que ilustra ese espontáneo amor, que se sacrifica; dice lo siguiente:

Hace algún tiempo mi esposo y yo tuvimos la oportunidad de visitar a la iglesia Grace Community. Las personas son estupendas. Nos trataron muy bien, un caballero me mostró los edificios durante el descanso entre el primer y segundo culto, hablé con otro hombre por un momento, me preguntó si me gustaría tener un casete del próximo culto. Inmediatamente dije que sí, unas pocas semanas después, recibí no solo el casete, sino toda la serie sobre la enseñanza de Jesús sobre el divorcio. Muchos de mis amigos han escuchado esos mensajes y han recibido respuesta a muchas de sus preguntas. Quiero que sepa cuán maravillosa es su congregación.

¿No es eso maravilloso? Conozco a las personas a las que se refiere esta persona. El hombre que le mostró los edificios no tenía en realidad tiempo para hacerlo debido a sus muchas responsabilidades. El que le envío los mensajes no disponía del dinero para hacerlo, pero así es como funciona el amor. El amor fluye de un corazón humilde. El amor busca el consuelo y el gozo de otros.

Extraído del libro, “El corazón de la Biblia” escrito por el Pastor John MacArthur y publicado por Editorial Portavoz.

Adm. Hno. Douglas G. Guanipa.



lunes, 29 de mayo de 2023

¿QUIÉN ES DIOS? ¿LE CONOCEMOS, LE ENTENDEMOS?


El fundamento de todo conocimiento de Dios debe ser una clara comprensión de Su perfección. Esto significa que un dios desconocido no puede ser adorado, servido o alabado. 

¿Cuáles son tus logros?¿tu educación? ¿Tu familia? Pero lo más importante es lo que piensas de Dios. Lo que importa no es lo que puedas decir o hacer en un momento determinado, sino lo que piensas, ¿por qué? Porque lo que pensamos de Dios determina todo lo que podemos llegar a ser. Hay una ley espiritual que dice, que tendemos a seguir la imagen de Dios en nuestras mentes y convertirnos en lo que imaginamos que Dios es. Si el Dios en nuestros corazones no tiene estándares, nosotros no tendremos estándares, y si el Dios en nuestros corazones no tienen absolutos, no tendremos absolutos. Si Dios es cruel y malvado, seremos crueles y malvados. Cuando nuestros pensamientos acerca de Dios son puros y santos, nos volvemos puros y santos. Si nuestro Dios es amoroso y bondadoso, nosotros también seremos amorosos y bondadosos. Si nuestro Dios es verdadero y eterno, viviremos para siempre. Si nuestro Dios es falso y temporal, entonces nosotros somos temporales y moriremos eternamente.

Creo que todos los problemas que tenemos son teológicos. Todos los que tienen una creencia correcta de lo que Dios es tendrán menos problemas que aquellos cuya creencia en Dios contradice su verdadera naturaleza. En otras palabras, aquellos que tienen una creencia correcta acerca de lo que es Dios, pero que malinterpretan a Dios, tendrán más problemas. Es difícil que haya errores doctrinales y fallas éticas que no puedan traducirse en ideas imperfectas y sin valor acerca de Dios. 

Si la idea de Dios es incorrecta o inapropiada, es imposible que una persona se adhiera a prácticas morales sólidas y valores y actitudes correctas.

La mayoría de la culpa y la decadencia la tienen las Iglesias, ellas han ido perdiendo el concepto de la verdadera santidad y majestad de Dios. En ellas han presentado a Dios como un amigo que no juzga, como un terapeuta. Sin embargo, Dios no es así. El pecado más grande que siempre ha existido y que hoy nos aleja más de Dios es la idolatría.

La idolatría no se trata solo de arrodillarse ante estatuas o adorar objetos visibles. La esencia de la idolatría es el mantener pensamientos acerca de Dios que son indignos de Él. La mente idólatra cree que Dios no es lo que realmente es, reemplaza al Dios verdadero con un Dios de acuerdo a su necesidad. Un Dios creado en la imaginación de la mente que puede ser digno, puro, cruel o bondadoso, según el estado moral de la mente del cual emerge. Mira lo que dice Dios: "Pensaste que era como tú". Salmo 50:21 Un Dios creado en la oscuridad del corazón humano no es comparable al Dios verdadero.

La idolatría comienza en la mente humana. La mente humana está inclinada al pecado de la idolatría, y es un terrible error pensar que el hombre civilizado está libre del pecado de la idolatría. Pablo nos enseña que, al inicio de la historia humana, aunque la humanidad conoció a Dios, no lo honraron como a Dios ni le dieron gracias; sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se volvieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. (Rom. 1:21-23) Luego los hombres continuaron con sus actos horribles, impíos, inmorales, malvados y autodestructivos. Esta serie de eventos humillantes comenzó en la mente de aquellos que tenían conceptos erróneos acerca de Dios. La falta de respeto a Dios como Dios y la incomprensión a Dios son las fuentes de las que fluyen las aguas contaminadas de la idolatría y finalmente caen en el pozo del comportamiento autodestructivo del hombre.

La verdad es que casi todo lo que está mal en nuestra sociedad se debe al hecho de que como nación hemos estado perdiendo el conocimiento de Dios. Tal cual como se lo hace saber Oseas al pueblo de Israel. “Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento. Más bien, “conocimiento “de Dios” Por cuanto desechaste el conocimiento,” El pueblo de Israel fue destruido no sólo por falta de conocimiento, sino porque rechazaron el conocimiento. Hoy sucede lo mismo.

Esta disminución de nuestro conocimiento de Dios trae consigo casi todos nuestros problemas. Redescubrir la majestad de Dios contribuirá en gran medida a sanarlos. El principal deber de nuestras iglesias es purificar el concepto de Dios hasta que sea digno nuevamente. Si podemos devolver el verdadero poder espiritual a nuestras vidas y sanar a nuestras naciones, entonces pensaremos en Dios como Dios en lugar de como pensamos que es Él ahora.

“Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento. Por cuanto tú has rechazado el conocimiento, yo también te rechazaré para que no seas mi sacerdote; como has olvidado la ley de tu Dios, yo también me olvidaré de tus hijos”. Oseas 4:6.

Adm. Hno. Douglas G. Guanipa.

Salvos por la gracia de Dios


La fuente, la base, de la salvación es Dios, no los hombres. Dios provee la salvación, cosa que el hombre no puede hacer, porque no puede proveerse un salvador (no puede morir por sus propios pecados). Ninguna filosofía, ningún código de preceptos morales, ninguna ley humana puede efectuar nuestra salvación. Aun la ley de Moisés, aunque era de Dios, no podía salvar al hombre, porque "la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados"(Heb.10:4) "Porque la ley... nunca puede... hacer perfectos a los que se acercan" estos versículos aclaran la obra de salvación. Todo es por obra de Dios, no nuestra. Somos salvos por la gracia de Dios por medio de la fe, todo, todo es don de Dios.

"La gracia de Dios, revelada en el evangelio de Jesús, es la única esperanza del hombre" 

No somos salvos por medio de nuestras buenas obras, así que no tenemos razón para gloriarnos. La única manera de salvarse es por gracia, que es el favor inmerecido de Dios. Si lo mereciéramos, no sería gracia. No somos salvos porque hemos sido buenos, porque hemos hecho cosas buenas, o hemos ganado la salvación de alguna otra manera.

La palabra de Dios (Biblia) nos enseña que no podemos ganar la salvación, Pablo nos dice en su carta a los Romanos 3:20 "ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado, También escribió en su carta a los Gálatas 3:10 "Porque todos los que son de las obras de la ley, están bajo de maldición. Porque escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas que están escritas en el libro de la ley, para hacerlas" Todos estamos justificadamente condenados al castigo eterno, a menos que Dios intervenga por gracia. Eso es precisamente lo que Dios ha hecho.

Dios nos da la salvación por su gracia y la respuesta es la fe,  Pero ni siquiera nuestra fe viene de nosotros. “No es de vosotros” esto quiere decir que no solo es por gracia, también es por fe, tenemos que creer para ser salvos, pero como estamos muertos en pecado no podemos creer. El hombre natural no puede entender las verdades del Espíritu (1 Cor 2:14). Nunca debemos olvidar que el Espíritu Santo es el que nos enseña las cosas de Dios, Dios tiene que dar vida a nuestro seco corazón. Dios tiene que dar vista a nuestros ojos ciegos. Dios tiene que dar entendimiento a nuestras mentes entenebrecidas. Por lo tanto, toda la obra de salvación es un milagro de Dios. Creemos en el evangelio y recibimos al Señor Jesucristo por fe, pero es Dios quien nos da el deseo, la capacidad y el entendimiento para hacer eso. Ninguno de nosotros puede gloriarse acerca de nuestra fe o de nuestra salvación, ya que es todo debido a la gracia de Dios de principio a fin.

"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe" Efesios 2:8-9

Colaboracion especial:  Pr. Marcelg Jimenez - Iglesia Ancla de Vida Cabudare - Venezuela 

Extraído del libro, “El corazón de la Biblia” por el Pastor John MacArthur y publicado por Editorial Portavoz.

Adm. Hno. Douglas G. Guanipa


sábado, 25 de marzo de 2023

"La Conciencia de Dios en nuestro interior"

La conciencia se define como aquella parte del espíritu humano que provoca angustia mental y sentimientos de culpa cuando la quebrantamos, y sentimientos de placer y bienestar cuando nuestras acciones, pensamientos y palabras están en conformidad con nuestros valores cristianos. La palabra griega traducida para "conciencia" en todas las referencias del Nuevo Testamento es suneidēsis, que significa "alerta moral" o "conciencia moral", ella reacciona cuando las acciones, pensamientos y palabras de uno se ajustan a, o son contrarios a, una norma de lo que está bien y lo que está mal. La conciencia casi siempre es vista por el mundo moderno como un defecto que les roba a las personas su autoestima. Sin embargo, lejos de ser un defecto o un desorden, la capacidad que tenemos de sentir nuestra propia culpa es un magnífico obsequio divino que Dios diseñó en el marco mismo del alma humana.

La ética cristiana se basa en la práctica del bien y las buenas obras, tal cual lo manda Jesús en su evangelio, por otra parte, el bien está intrínsecamente en nuestros corazones, es decir que de una u otra forma el evangelio de Jesús está en nuestras conciencias, esto quiere decir que el bien y buen obrar están presente de modo íntimamente en la persona misma, “Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, estos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio”(Romanos 2: 14-16).

Richard Sibbes un escritor puritano en el siglo XVII, escribe que la conciencia, es el alma reflexionando sobre sí misma, es decir, que la conciencia es la esencia que distingue la raza humana. Las personas, a diferencia de los animales, pueden contemplar sus propias acciones y hacer autoevaluaciones morales. Esa es la función propia de la conciencia. Ademas, es una habilidad innata cuya función es discernir lo correcto y lo incorrecto. Todos, incluso los paganos menos espirituales, tienen conciencia: “Cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen por naturaleza lo que la ley exige, ellos son ley para sí mismos, aunque no tengan la ley. Esto muestra que llevan escrito en el corazón lo que la ley exige, como lo atestigua su conciencia, pues sus propios pensamientos algunas veces los acusan y otras veces los excusan” (Ro. 2:14-15, énfasis agregado).

La conciencia nos suplica que hagamos lo que creemos que es correcto y nos impide hacer lo que creemos que es incorrecto. La conciencia no se debe equiparar con la voz de Dios o la ley de Dios. Es una facultad humana que juzga nuestras acciones y pensamientos a la luz del más alto nivel que percibimos. Cuando violamos nuestra conciencia, esta nos condena, provocando sentimientos de vergüenza, angustia, arrepentimiento, consternación, ansiedad, desgracia e incluso miedo. Cuando seguimos nuestra buena conciencia, esta nos elogia, trayendo alegría, serenidad, autoestima, bienestar y regocijo

¡A!, pero aun así un Gentil puede ser condenado sin la Ley, ¿Cómo? Porque su consciencia (el cual es la obra de Dios escrita en sus corazones) es suficiente para condenarles – o, teóricamente, suficiente para justificarles.

Muchos autores paganos de los días de Pablo se referían a la “ley no escrita” dentro del hombre, ellos pensaban de la conciencia como algo que nos señalaba el camino correcto aunque no esté incluida en leyes escritas, es de muchas maneras más importante que las leyes escritas.

En teoría, un hombre podría ser justificado (“defendido”) al obedecer su consciencia, desafortunadamente, cada hombre ha violado su consciencia que es la revelación interna de Dios a los hombres, de la manera que cada hombre ha violado la revelación escrita de Dios. Aunque Dios tiene Su obra dentro de cada hombre (resultando en la consciencia), el hombre puede corromper esa obra, así la consciencia varía entre persona y persona pudiendo así ser dañada, y aún ser restaurada luego en Cristo Jesús. Si nuestra conciencia nos está condenando por nuestras actitudes, podemos consolarnos en la idea de que Dios es más grande que nuestro corazón (1 Juan 3:20)

Las personas que nunca han escuchado la palabra de Dios directamente aún tienen un compás moral del cual ellos son responsables “La consciencia”.  Esto significa que Dios ha constituido en todos los hombres, dentro de cada uno de nosotros, una obra que nos hace moralmente consientes. 

“Dios, por lo tanto, va a juzgar a todas las naciones de acuerdo con el uso y abuso que ellos han hecho de esta palabra, ya sea que estuviera escrita en sus corazones, o escrita en tablas de piedra.” (Clarke)

"Orad por nosotros, pues confiamos en que tenemos una buena conciencia, deseando conducirnos honradamente en todo". (Heb 13:18)

Hno. Douglas G. Guanipa

viernes, 24 de febrero de 2023

"TESOROS ESCONDIDOS"


Hoy en día vivimos tiempos caracterizados por permanentes mensajes comerciales que nos incitan a desear y anhelar lo que no tenemos. La publicidad y el marketing utilizan estos principios para hacernos creer que lo que ellos promocionan nos darán placer, éxito y seguridad. ¿Pero esto será realmente cierto?
En libro de Isaías 45:2-7 nos muestra que no hay mejor tesoro que lo que Dios ha sembrado dentro de cada uno de nosotros...

Podemos andar, buscar, soñar con tener dinero, poder, status social o tantos otros. Pero nos olvidamos que Dios sembró dentro de nosotros “tesoros internos”, pero no somos conscientes de que están allí. Como cristianos. ¿Estamos conscientes de esos tesoros que el Señor ha colocado dentro de cada uno de nosotros? ¿O crees que esos tesoros solamente los encuentras allá fuera?
Pero sería  mejor preguntarnos, ¿qué estamos haciendo para desenterrar esos tesoros que están dentro de nosotros? O, ¿qué piensas hacer para sacarlos a relucir y convertirte en el cristiano que el Señor desea que seas? 

Muchos saldrán a las calles desesperados, deseosos de encontrar esos tesoros que los hagan ricos y seguros según su propia visión de la vida, también serán muchos los que terminarán cansados, angustiados y desesperados porque no pudieron encontrar esos tesoros.

Dios nos dejó una promesa, tesoros escondidos, y, estos tesoros están en Su Palabra. Podríamos tener dinero, y no tener ningún tesoro, pero el verdadero tesoro es el que se encuentra en nuestro corazón y cuando llenamos nuestro corazón de Su Palabra,  atesoramos tesoros para vida eterna.
Mateo 6:19-21 nos enseña qué… No debemos acumular tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde ladrones penetran y roban; Él nos recomienda que acumulemos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban; porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón porque esos tesoros que Dios sembró en tu corazón tienen un propósito.

Si lograras mirar dentro de ti, descubrirás que todas esas respuestas, esos tesoros que tanto buscas en otros lugares, el Señor las colocó dentro de tu corazón.

El Señor desea dar bendiciones a todo aquel que le sigue, El dará tesoros escondidos y secretos que están muy bien guardados. Así, El muestra su fidelidad y compromiso con sus hijos.
Podemos ver que el Señor siempre es fiel, y siempre dará recompensas a sus hijos si aprendemos a confiar en Él y a sus promesas.

"Dios nos tomará de la mano y nos dará tesoros escondidos si lo pedimos

Cuando leemos la palabra de Dios, encontramos en ella tesoros que fortalecen nuestro espíritu y nos ayudan al diario vivir, en estos instantes, y en todos los momentos de nuestras vidas, la palabra de Dios nos ofrece unas de sus más hermosas promesas. "Te daré los tesoros escondidos" Dios nos ha dado su Palabra para que podamos hacer algo con ella. Si no lo hacemos, los tesoros allí guardados de nada nos servirán. ¿Cómo podremos tener acceso de los beneficios con que Dios llenó su Palabra?

La Biblia entera señala que Dios desea mantener una relación con nosotros. Sin embargo, a veces, podemos estar tan abismados en aprender acerca de su Persona que descuidamos conocerlo a Él personalmente. "La Biblia da vida". La Palabra de Dios no solo está viva, sino que también da vida, ella es la llave al conocimiento.

No existe un tesoro más grande, más preciado que podamos disfrutar que las promesas de Dios y las verdades que a través de su palabra vienen a nosotros. Podemos tener muchas cosas y no tener ningún tesoro, pero el verdadero tesoro, es el que está en nuestro corazón, cada vez que leemos su palabra estamos sembrando tesoros incalculables.

Hoy necesitamos saber quién es Dios y lo podemos saber cuándo encontramos esos tesoros escondidos en su palabra, esos tesoros que nos revelan su amor, su bondad, su misericordia y los planes que Él tiene para cada uno de nosotros. 

“Te daré los tesoros escondidos y los secretos muy guardados para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que pongo nombre” Isaías 45:3...

El mundo nos dice que la sabiduría llega por la educación que recibimos, por el dinero, por cualquier cosa que no sea Su palabra que es la verdadera fuente de toda sabiduría. Solo Dios es el que nos puede dar la sabiduría que nos ayudará en nuestro diario vivir y que nos puede llevar a El.

"Hijo mío, si recibes mis palabras, y atesoras mis mandamientos dentro de ti, da oído a la sabiduría, inclina tu corazón al entendimiento; porque si clamas a la inteligencia, y alzas tu voz al entendimiento, si la buscas como a plata, y la procuras como a tesoros escondidos, entonces entenderás el temor del SEÑOR, y descubrirás el conocimiento de Dios. Porque el SEÑOR da sabiduría, de su boca vienen el conocimiento y la inteligencia". (Pro 2:1-6)

Adm. Hno. Douglas G. Guanipa

Colaboración especial:  Pr. Marcelg Jiménez - Iglesia Ancla de Vida Cabudare - Venezuela