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lunes, 4 de noviembre de 2024

LA REFORMA.

 

El 31 de octubre de 1517 Martin Lutero clavó las 95 tesis en la puerta de una Iglesia de Wittenberg, en 1521  fue excomulgado y es por eso que estaremos celebrando (el año que viene) 508 años de que Martin Lutero se presentó delante del emperador y el papa para defender su postura públicamente y decir, 

“Estoy cautivo en mi conciencia a la palabra de Dios, no puedo hacer otra cosa que pararme aquí, en esta verdad y en este fundamento”,

Este principio, son las escrituras, que hoy en día es así como lo definimos, viendo hacia atrás, hacia la reforma protestante, podemos ver como es que la biblia la definimos como nuestra autoridad máxima, como nuestro fundamento principal, no la iglesia, no lo que dice un hombre, si no, lo que históricamente Dios reveló a través de su palabra, esa es la revelación de su voluntad para su pueblo, y todo lo que hagamos lo bueno y lo malo tiene que estar basado sobre eso, y lo que decidamos bien sea para bien o para mal también debe estar basado en la palabra de Dios. 

La iglesia puede equivocarse, es por eso por lo que debe estar siendo juzgada constantemente sobre la base de la palabra de Dios o siendo reformada sobre la base de la palabra de Dios. No solamente se necesitaba una reforma en el tiempo de Martin Lutero para la iglesia, sino a lo largo de toda la historia se ha necesitado reformas para la iglesia, hoy tenemos que evaluar como es que tenemos que reformar la iglesia para ser más fieles a lo que la palabra de Dios nos está mostrando, es muy fácil que la iglesia se desvíe, es muy fácil que comencemos a creer en doctrinas de hombres o que tradiciones de hombres se vuelvan el centro, debemos comprender que nuestra convicción en la palabra de Dios se vuelva nuestra máxima prioridad y sea un factor de unidad donde podamos decidir cuáles son los temas más importantes, cuáles son las verdades por las cuales existe la unidad, claro existe una unidad falsa que ignora la verdadera unidad que dice, vamos a estar todos juntos tal cual dice el movimiento ecuménico de diferentes religiones tratando de juntarse y decir estamos juntos, no importa que tú creas en buda, no importa que tú creas en Mahoma, que tú creas en otra divinidad, todo es lo mismo, este tipo de unidad ignora la verdad, esta no es la verdadera unidad, el tipo de unidad de la cual llama Dios es la que está basada en la verdad de la palabra de Dios y como Iglesia tenemos que buscar cuáles son esas verdades, ir a la biblia y ver cuáles son esas verdades, hay algo que he comprendido, las cosas en donde la biblia habla más son más importantes y las cosas donde la biblia habla menos son menos importantes, pero importantes al fin,  ver a través de la palabra de Dios los temas importantes como la salvación (como somos salvos) quien es Dios primeramente y el tener a la biblia como nuestra principal autoridad, estos temas mis queridos hermanos, son los que nos une.

Atletas de la palabra
Hno. Douglas G Guanipa


sábado, 25 de marzo de 2023

"La Conciencia de Dios en nuestro interior"

La conciencia se define como aquella parte del espíritu humano que provoca angustia mental y sentimientos de culpa cuando la quebrantamos, y sentimientos de placer y bienestar cuando nuestras acciones, pensamientos y palabras están en conformidad con nuestros valores cristianos. La palabra griega traducida para "conciencia" en todas las referencias del Nuevo Testamento es suneidēsis, que significa "alerta moral" o "conciencia moral", ella reacciona cuando las acciones, pensamientos y palabras de uno se ajustan a, o son contrarios a, una norma de lo que está bien y lo que está mal. La conciencia casi siempre es vista por el mundo moderno como un defecto que les roba a las personas su autoestima. Sin embargo, lejos de ser un defecto o un desorden, la capacidad que tenemos de sentir nuestra propia culpa es un magnífico obsequio divino que Dios diseñó en el marco mismo del alma humana.

La ética cristiana se basa en la práctica del bien y las buenas obras, tal cual lo manda Jesús en su evangelio, por otra parte, el bien está intrínsecamente en nuestros corazones, es decir que de una u otra forma el evangelio de Jesús está en nuestras conciencias, esto quiere decir que el bien y buen obrar están presente de modo íntimamente en la persona misma, “Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, estos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio”(Romanos 2: 14-16).

Richard Sibbes un escritor puritano en el siglo XVII, escribe que la conciencia, es el alma reflexionando sobre sí misma, es decir, que la conciencia es la esencia que distingue la raza humana. Las personas, a diferencia de los animales, pueden contemplar sus propias acciones y hacer autoevaluaciones morales. Esa es la función propia de la conciencia. Ademas, es una habilidad innata cuya función es discernir lo correcto y lo incorrecto. Todos, incluso los paganos menos espirituales, tienen conciencia: “Cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen por naturaleza lo que la ley exige, ellos son ley para sí mismos, aunque no tengan la ley. Esto muestra que llevan escrito en el corazón lo que la ley exige, como lo atestigua su conciencia, pues sus propios pensamientos algunas veces los acusan y otras veces los excusan” (Ro. 2:14-15, énfasis agregado).

La conciencia nos suplica que hagamos lo que creemos que es correcto y nos impide hacer lo que creemos que es incorrecto. La conciencia no se debe equiparar con la voz de Dios o la ley de Dios. Es una facultad humana que juzga nuestras acciones y pensamientos a la luz del más alto nivel que percibimos. Cuando violamos nuestra conciencia, esta nos condena, provocando sentimientos de vergüenza, angustia, arrepentimiento, consternación, ansiedad, desgracia e incluso miedo. Cuando seguimos nuestra buena conciencia, esta nos elogia, trayendo alegría, serenidad, autoestima, bienestar y regocijo

¡A!, pero aun así un Gentil puede ser condenado sin la Ley, ¿Cómo? Porque su consciencia (el cual es la obra de Dios escrita en sus corazones) es suficiente para condenarles – o, teóricamente, suficiente para justificarles.

Muchos autores paganos de los días de Pablo se referían a la “ley no escrita” dentro del hombre, ellos pensaban de la conciencia como algo que nos señalaba el camino correcto aunque no esté incluida en leyes escritas, es de muchas maneras más importante que las leyes escritas.

En teoría, un hombre podría ser justificado (“defendido”) al obedecer su consciencia, desafortunadamente, cada hombre ha violado su consciencia que es la revelación interna de Dios a los hombres, de la manera que cada hombre ha violado la revelación escrita de Dios. Aunque Dios tiene Su obra dentro de cada hombre (resultando en la consciencia), el hombre puede corromper esa obra, así la consciencia varía entre persona y persona pudiendo así ser dañada, y aún ser restaurada luego en Cristo Jesús. Si nuestra conciencia nos está condenando por nuestras actitudes, podemos consolarnos en la idea de que Dios es más grande que nuestro corazón (1 Juan 3:20)

Las personas que nunca han escuchado la palabra de Dios directamente aún tienen un compás moral del cual ellos son responsables “La consciencia”.  Esto significa que Dios ha constituido en todos los hombres, dentro de cada uno de nosotros, una obra que nos hace moralmente consientes. 

“Dios, por lo tanto, va a juzgar a todas las naciones de acuerdo con el uso y abuso que ellos han hecho de esta palabra, ya sea que estuviera escrita en sus corazones, o escrita en tablas de piedra.” (Clarke)

"Orad por nosotros, pues confiamos en que tenemos una buena conciencia, deseando conducirnos honradamente en todo". (Heb 13:18)

Hno. Douglas G. Guanipa

viernes, 13 de enero de 2017

LA PALABRA QUE SALE DE TU BOCA



Si logramos resaltar entre muchos aspectos  en torno a las palabras que pronunciamos, podríamos concluir, que ellas son el espejo de nuestra personalidad y lo mas importante aun, que seriamos el reflejo externo de nuestro interior. Las palabras que salen de nuestra boca nos hacen ser personas confiables. si queremos vivir como verdaderos cristianos, tenemos que empezar a examinar las palabras que salen de nuestra boca. ¿Que podrían decir las palabras que salen de nuestra boca? A pesar que con ellas nos comunicamos y transmitimos nuestros pensamientos, ellas dejan ver nuestra personalidad y carácter.